Celuloide Paranoide: Mary & Max

Saludos, inauguro este blog donde expondré pensamientos variados, relatos, poemas y alguna que otra reseña cinematográfica, así que antes de nada es pertinente decir que colaboro con la web amiga CeluloideParanoide, por lo que si te interesa todo lo relacionado con el mundo del cine y quieres leer artículos, noticias y críticas tanto de películas actuales como del cine más independiente y desconocido seguro que te interesará:  www.celuloideparanoide.com

Con el tiempo iré colgando aquí algunas de mis antiguas críticas, sobre todo de las películas que me han parecido más interesantes de los últimos años, y que mejor manera de empezar que por la primera publicada en dicha web, dedicada a «Mary & Max», soberbia y por desgracia muy desconocida pelicula de stop motion que nunca me cansaré de recomendar.

 

Mary & Max.

A lo largo de mi vida he visto pocas obras maestras absolutas, estallidos solemnes de creación, pero puedo afirmar sin duda que la película de animación escrita y dirigida por el australiano Adam Elliot, “Mary and Max”, es una de ellas.

Perfecta en cada uno de sus apartados: en sus diálogos, en la originalidad de sus escenas, en su conmovedora voz en off, en la construcción de sus inolvidables personajes, en su sencilla pero fascinante historia, en su impecable dirección; todo encaja como el más perfecto y elaborado de los puzzles para crear un todo sublime que trasciende lo meramente argumental para erigirse en verdadera obra de arte.

Si nunca habían oído hablar antes de esta película solo puedo decirles que están de enhorabuena, cómprenla o búsquenla por los recovecos oscuros de Internet y dispónganse a pasar dos horas de puro gozo y trascendencia, quizá no apta para todos los paladares: a pesar de ser una película animada en stop motion no hay princesas, ni enanitos, ni animales parlantes, ni persecuciones aceleradas; solo humor inteligente, angustia existencial con cierto toque de nihilismo y personajes tan reales que es difícil convencerse de que no corre sangre y vida bajo su cubierta de plastilina.

Se me olvidaba, ¿el argumento? Tan sencillo y a la vez tan complejo: la amistad epistolar entre una niña solitaria y un adulto con síndrome de asperger. O, si lo prefieren, cómo dos personas que viven en lados opuestos del mundo se conocen, comprenden, enfadan y perdonan, cómo crecen, en resumen, y se convierten con la ayuda inestimable del otro, en mejores personas. Pues al fin y al cabo esa y no otra es la magia de la vida, la magia del buen cine.
No se la pierdan.

 

Artículo aparecido por primera vez en CeluloideParanoide el 30 de diciembre de 2016.